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Surrender
Álbum
Marina Alessio: voz.
Ulises Conti: piano, guitarra eléctrica, violonchelo, castañuelas, máquina de ruido.
Juan Tobal: farfisa, bajo, vibráfono.
Agustín della Croce: violonchelo, guitarra eléctrica, sintetizador.
Ezequiel Cutaia: órgano.
Mariano Malamud: viola, órgano.
Martín Feldman: batería, máquina de ritmo.
Dylan Elliff: percusión.
Pablo Puntoriero: saxo tenor.
David Alonso Fernández: trombón.
Coros: Marina Alessio, Ulises Conti, Juan Tobal, Martín Feldman.
Ingenieros de grabación: Agustín della Croce, Juan Tobal, Dylan Elliff, Ulises Conti.
Ingeniero de mezcla: Agustín della Croce.
Mastering: Agustín della Croce.
Estudios: La orquesta de cristal, Voyager Estudio.
Producción musical: Ulises Conti y Juan Tobal.
Producción ejecutiva: Marina Alessio y Ulises Conti.
Producción general: Ulises Conti.
Compuesto por Alan Vega y Martin Rev.
Arreglos y recomposición: Marina Alessio y Ulises Conti.
Arte de tapa: Marina Alessio.
Diseño gráfico: Martín Feldman.
Publicado por Metamusica.
Buenos Aires, Argentina. 2025.
Primer álbum en colaboración de Marina Alessio y Ulises Conti. Debut discográfico de este dúo que lleva más de 15 años trabajando en proyectos anónimos y secretos en diferentes disciplinas; en esta ocasión rompen el silencio con su primer disco, Surrender.
Se trata de una recomposición extendida de la canción Surrender. Compuesta originalmente por el mítico dúo Suicide —conformado por Alan Vega y Martin Rev— y publicada en 1988, Surrender es revisitada con un tratamiento orquestal inusual y arrojado.
La canción original, cuya duración es de 03:47 minutos, se expande a 33:00 minutos (la duración de un Long Play) pasando por diferentes estados musicales, transformando una canción en un disco.
La voz, que comienza en primer plano, nos guía durante toda la obra por diferentes paisajes y emociones, contando una historia y todas sus variaciones, a medida que se degrada y aleja para terminar oculta tras las múltiples capas de sonido que componen la obra, para culminar en un clímax donde la voz vuelve a ser protagonista, esta vez acompañada de un coro. No se trata de un ejercicio formalista; es un recorrido por diferentes estados y modos musicales cuya intención no es referir directamente a Suicide, sino a las propias referencias de la banda.
A su vez, la fotografía de la tapa está tomada con una cámara digital que apuntaba a la pantalla del celular, en el que podía verse una reproducción de la pintura Cupido y Psique de François Gérard, de 1798, obra inspirada en la mitología de Apuleyo. Tal y como en el disco, el flash de la cámara capta los reflejos del vidrio dañado del celular, agregando capas de ruido que degradan la textura colorida de la imagen original. En ambos casos, tanto la pintura de Gérard como la canción de Suicide, se transforman en una nueva obra.
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